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jueves, 8 de julio de 2021

CAPÍTULO VI

 HERMOSO AMANECER

Ese día hizo un poco de frío, y comenzaba a caer el primer rocío de la mañana. La casa se encontraba en silencio y todos dormían plácidamente. Regia también lo hacía, se encontraba en su cama cuando fue sorprendida  por la mirada de Ignacio, quien la contemplaba de pies a cabeza.

-Regia, ven, vamos… ven a conocer a mi novia

-¡Qué te pasa Wichito! ¿Qué hora es? ¿Qué haces despierto a esta hora?

-Quiero que vengas a conocer a mi novia.

-¡A esta hora! Tú estás loco.

-Sí Regia a esta hora.

Regia se sentó en la orilla de la cama, sin entender lo que quería decir Ignacio. Se pasó la mano por la cabeza y por el rostro para luego agregar:

-¿Qué novia voy a conocer a esta hora? ¿Qué novia nada déjame dormir?

Ignacio tomó de la mano a Regia, en la cual se dio cuenta que tenía sangre.

-¿Qué hiciste Wicho?

Regia lo miró y vio que sus ojos estaban dilatados y que su cuerpo estaba lleno de sangre

-¡Vamos Regia!

Regia se levantó y lo siguió, encontrándose la habitación colmada de sangre por todos lados.

-¡Regia, conoce a mi novia!

Regia se quedó pálida al encontrar a Lupe sentada en un sillón, con su ropa puesta, un moño en la cabeza, con sus ojos cerrados y bien maquillada.

-No entiendo Wicho.

Regia se acercó a Lupe, que al tocarla supo que estaba sin vida, por lo que lo miró y dijo:

-¿Por qué lo hiciste Wichito?

-Nunca se irá de mi lado, la amo mucho, viviremos juntos para toda la vida… tú tranquila ella no nos va a traicionar, es muy calladita…

-Qué tienes Wicho, no había necesidad de…

-Ella es linda, es mi novia, verdad que es bonita.

Regia sin saber qué hacer, tomó por el brazo a Ignacio y lo llevó al baño, obligándolo a que se bañara, mientras ella hacía una llamada

-¡Ven inmediato que te necesito aquí!

Luego se fue al depósito y buscó una pala, y junto a Ignacio comenzaron abrir un hueco en el jardín de rosas, muy cerca de la casa de vacación en donde estaba la piscina, ya casi era de día por lo que Ignacio metió el cuerpo de Lupe allí, mientras decía:

-Te prometo visitarte cada mañana Lupe, porque te amo hasta el infinito, porque te amo para toda la vida, me haces tanto bien vida, para toda la vida juntos, tú y yo, mi amor, te quiero a morir…

No pasó ni media hora que en el cuarto de Ignacio se encontraba alguien, todo vestido de negro con una máscara de porcelana quien limpiaba casa gota de sangre que se encontraba en la pared, en el techo y en el piso.

Para la familia Del Monte Lupe quedó como si había huido de la casa, por lo que Rafael no se preocupó. Por su parte Maxi se sentía responsable de la chica quien sabía que Lupe se sentía a gusto en el trabajo; pero no quedaba que esperar a que llegara sus días libres para visitarla y preguntar de su pronta partida sin aviso.

SI ERES MI ESPOSA

Los días transcurrían y el amor de Rafael y Karen crecía cada vez más. Rafael se sentía cada día más enamorado de Karen por lo que ese día sería algo especial. Una copa de vino en el jacuzzi, rodeado de pétalos de rosas rojas, incienso con olor a naranja, el agua burbujeante con sidra de limón y música instrumental en el fondo.

En el Jacuzzi, cuando los dos disfrutaban de un vino rojo. Rafael le dijo a Karen

-¡Te casas conmigo mi muñequita!

Karen no podía creerlo, era un anillo que tenía en su copa. Ella lo sacó y miró a Rafael a los ojos, y los dos rebozaban de felicidad.

-Sí, sí… me caso contigo mi osito…

Karen se le zumbó encima para luego sellar su amor entre el placer y el amor.

AL VERLA

Gabriel cada día se perdía en la mirada de Stephanie. Ese día había decidido darle un beso, sentía algo en su corazón que era difícil de ocultar, por lo que como siempre salió a esperarla. Sin saber cómo de frente tenía a Ignacio y a su lado un hombre vestido de negro con una máscara de porcelana.

Gabriel vio que el mundo se le vino encima, quiso huir pero ya era tarde. El hombre de negro tenía un arma que lo apuntaba.

-¿Qué quieres?

-Ven con nosotros.

Sin decir más nada. Gabriel siguió a Ignacio y junto a él el hombre de negro. Se montaron en el carro antaño, y le obligaron a tomar un sobo de agua, por lo que Gabriel no le dio tiempo decir palabras y se quedó dormido.  Llevándolo así  a la casa fuera de la ciudad en donde una vez Marisol estuvo.

Al despertar Gabriel estaba bañado de agua fría y al frente se encontraba Regia. Gabriel trató de zafarse pero no pudo, por que optó quedarse tranquilo y hacerse que no le importaba nada. Había recordado todas esas clases de defensa propia que había tomado por lo que se tranquilizó.

Al lado de Regia estaba Ignacio ausente y sin sentimiento alguno. Y más allá el hombre de traje negro

-Bienvenido Gabriel

Gabriel miró a Regia si contestar.

-Por fin estás aquí, por mucho te esperé.

Gabriel sin más nada recordó todo aquello que había pasado y sin más nada escupió a Regia. Ésta se secó el rostro mientras que Ignacio le golpeó el rostro.

-No, no, no muy mal chico… hagas lo que hagas, estás en mis manos. Reconozco que te perdí por unos días, por culpa de ese sacerdote inepto, pero por lo demás siempre supe de todos tus pasos. Siempre supe de tus caminata con esa niña Stephanie, pobre chica que no sabe qué hacer con su vida, quizás seas yo quien le diga lo que tiene que hacer.

-Ni te atrevas a meterte con ella, porque soy capaz…

-Eres capaz de qué Gabriel, estás en mis manos y la vida de ella también está en mis manos…  si me da la gana la desaparezco.

Gabriel trató de levantarse pero era imposible.

-Veo que te importa mucho esa chica

Regia se paseaba de un lado a otro para luego agregar:

-Y yo que tenía un futuro contigo Gabriel, yo te amaba, con todas mis fuerzas, porqué me traicionaste.

Los ojos de Regia se aguaron y luego agregó:

-Pero sabes qué… estoy dispuesta a perdonarte…

-Perdonar qué loca…

-Estoy dispuesta a perdonarte todo lo que me has hecho.

-Te has vuelto loca crees que te voy a perdonar después de todo lo que me has hecho…

Regia se le acercó con ira a Gabriel y le agarró la quijada con fuerza.

-No estás muerto porque no he querido… Yo te salvé Gabriel. Gasté mucho dinero para salvarte la vida, así que tu vida es mía. Yo soy la que mando aquí, y haces lo que yo te pida, por la buenas o malas. Tú decides… y desde ahora te lo digo Gabriel, o haces lo que te pido o esa chica muere.

Gabriel se estrujaba tratando de quitarse las manos de Regia pero ella aguantaba más fuerte.

-Este es el trato. Trabajas otra vez para mí. Estarás a mis órdenes y seguirás siendo mi novio. Olvidarás el pasado y volvamos hacer la pareja feliz que siempre fuimos.

Gabriel pensó en su venganza. Dejando atrás esa posible felicidad con Stephanie. Era el momento propicio para estar a su lado y cobrarse todas esas cosas malas que había pasado y que no quería recordar.

-Me prometes no hacerle daño a Stephanie.

-Gabriel, Gabriel, Gabriel… acaso no cumplo mis promesas, acaso crees que soy un monstruo…eres tú quien no las cumples, el monstruo de esta historia eres tu… y sabes que me ha dolido mucho… no sabes cuánto me dolió tu traición.

-Está bien Regia trabajaré contigo y haré lo que me pidas…

-No, no, no… no es trabajo… es que seas mi prometido… ya te lo he dicho y no hagas que te lo repita otra vez por favor.

Desde ese día, Gabriel comenzó a acompañar a Regia. Apareció en una cena que Rafael organizó para anunciar la pronta boda con Karen.

Rafael, quedó asombrado al mirar que Gabriel había entrado a la mansión en traje totalmente blanco, en brazos de Regia Del Monte.

miércoles, 7 de julio de 2021

CAPÍTULO 18 V

 HABLAR NO SERÁ

Joe que silenciosamente aprendía los pasos de la familia Del Monte, escuchaba las historias de Diana que decía en el desespero de desahogarse:

-Sabes que conozco muy bien a la familia Del Monte.

Joe la miraba por el retrovisor, porque nunca aceptó que nadie se le sentara al lado, a menos que fuera Rafael.

-Ellos siempre, pero siempre es una mentira. Lo sé todo… y si yo quisiera en este momentos los hundiría si así lo quisiera y todos van a cárcel en este mismo instante.

Joe con deseos de preguntar pero no quería detener cualquier cosa que pudiera decir algo.

-Ese dinero y esa familia es falso… y te juro de porque me llamo Diana los veré arruinados como perros, pero eso es lo que son, unos tapetes para limpiar mis zapatos.

De repente Diana se cayó. Se secó las lágrimas y comenzó a mirar cómo la gente pasaba por las aceras fuera del vidrio que observaba y en ese instante deseó ser uno de ellos.

No pasó mucho para que se quedara dormida. Hasta sentir que Joe la tocó para despertarla y decirle que había llegado.

Al frente del bar iba saliendo Gabriel y Stephanie quienes se sorprendieron que de aquel carro se encontraba Diana sin conocimiento, por lo que Rafael la sostuvo entre brazos y la llevó a dentro.

Por su parte Joe tímidamente miró a aquella chica que parecía una estrella por lo que se sonrojó para luego decirle:

-Es un gusto señorita.

-Stephanie, ese es mi nombre…-dijo ella al presentarse.

Joe la miró de arriba abajo para luego extender su mano y decirle después de un apretón entre mano.

-Y trabajas aquí

-Sí claro, soy mesonera

-No te había visto.

-Ahora sí

TE QUEDARÁS CONMIGO POR SIEMPRE

Esa noche Ignacio, miraba la luna, era una luna grande y esplendorosa, alumbraba más que nunca, la miraba como esperando respuesta de un no sé qué y deseaba que le hablara. En ella veía el rostro de Lupe, sus ojos, su rostro y hasta el podía oler su perfume y era feliz. Sentía deseos de tenerla a su lado y quería abrazarla, besarla, quería ir a su cuarto y decirle que la adoraba.

Simplemente se quedó mirando la luna, las estrellas, el frío de la noche, luego, toma un sorbo de su copa, y se rodó un poco las mangas de la camisa hacia arriba y se la soltó de su pantalón.

Luego, sintió unas frías manos que le tapó sus ojos.

-¡Adivina quién soy!

Deseó que fuera Lupe, desde siempre supo que era ella, sus delicadas manos, su voz suave y apacible, por lo que Ignacio sonrió para luego voltearse, tomándola de la cintura para luego decirle:

-Mi amor, eres tú mi vida, te amo.

Sus labios se juntaron sin estridencias para besarse profundamente.

-También te amo, te amo muchísimo Ignacio, eres el amor de mi vida, y prefiero morir que estar sin ti.

Ignacio enredó sus manos con la cabellera de Lupe y con la otra la fue llevando a sus pechos. Por lo que ella lo detuvo para luego decirle:

-No, no por favor.

-No tienes nada que temer, te haré feliz, siempre te respetaré, y si me dices que no, no pasará nada.

Ella lo miró a los ojos y le colmó de besos en las mejillas y en el cuello mientras pasaba sus manos por sus pechos.

-Tengo miedo.

-Conmigo no tienes nada que temer, siempre me tendrás a tu lado.

El la cargó hasta su habitación. Lupe jamás había entrado a su alcoba. Era una habitación llena de luces y espejos. Tenía un cuadro de oleo de Regia montada en un caballo y él a su lado y en el fondo estaba colmado de un jardín de rosas rojas.

-Este cuarto es raro –comentó Lupe

-En este momento solo me importas tú Lupe. Lo demás no me importa.

Lupe miró sus ojitos aguados y vio una lágrima correr por sus mejillas.

-¿Qué te pasa Ignacio?

-No me pasa nada, solo que soy feliz Lupe, tú me haces muy feliz y no quiero vivir sin ti.

-Yo también soy feliz a tu lado mi amor.

-No quiero que este momento termine jamás.

Ignacio cruzó sus dedos con las de ella, y volvió a mirarla a los ojos, se le fue acercando y mordió sus labios, para luego subirle el vestido mientras ella temblorosamente poco a poco le fue desabotonando la camisa, después la correa y el pantalón.

Lupe moría de nervios, su corazón palpitaba fuerte, igualmente que el de Ignacio. Para él le era más fácil, pues la lo había vivido pero para ella era la primera vez de estar con un hombre. Ni siquiera con Mario que solo una vez se atrevió tocarle los senos mientras la besaba, pero ella lo detuvo y no quiso llevarlo a otro nivel.

Ignacio la besaba con frenesí, hasta quitarle el brazier, y al verla en esa silueta toda temblorosa la tomó entre sus brazos y la  llevó a la cama.

-Tengo miedo –susurró ella

-Aquí me tienes, jamás me iré de tu lado, eres mía.

De pronto los dos en la cama se amaban con ternura, él la acariciaba como nunca lo había hecho y ella había dejado de temer, sentía la pasión y el ardor de un corazón que amaba con sinceridad.

-Eres lo mejor que me ha pasado –decía él

-Te amo.

Lupita lloraba y él le secaba las lágrimas.

-No llores mi amor.

-No sé si lo estoy haciendo bien.

-Eres una diosa, mi diosa.

Eran los únicos en el mundo, Lupe e Ignacio, Ignacio y Lupe, un te amo, un te quiero, un deseo, el placer, el amor. Porque hacer el amor era el símbolo y el sello de un amor eterno, una confesión y el descubrirse uno al otro. La alegría, la tristeza, la esperanza, el dolor, de una mujer y un hombre, porque la mujer y el hombre nacieron para amarse para toda la vida, porque fueron creados para estar juntos para toda la vida, él, ella. Y que después de amarse, se quedan abrazos en la cama después de orgasmos y sentir ese frenesí que explota con amor y cariño. Se acerca el amanecer los dos juntos, abrazados, ya no hay nada que decir, solo sentir y pegar sus cuerpos y arribando al calor de la piel, escuchar la respiración, los gemidos que de vez en cuando se decían te amo.

Ignacio recordó la luna, las estrellas, el rostro de Lupe, de la confesión de un te amo para toda la vida, de un te quiero para toda la vida y sellaría ese amor, en no perder nunca más a una mujer, porque sabía que Lupe todavía seguía siendo novia de Mario, los había visto juntos, no quería perderla porque esa noche se juraron amor eterno y como los juramentos siempre se rompen como el juramento que le hizo la Guaricha y nunca fue fiel, y esta vez no pasaría lo mismo, la quería a morir, para toda la vida.

Esa luna llena, y su rostro en ella se quedaría allí por siempre con él por lo que tomó una almohada. Lupe dormía, Sin ropa siquiera, en el calor de sus brazos, estaba confiada, confiaba en él y le puso la almohada en su rostro. Al principio lo dudo, ella no sintió nada, pero lentamente fue presionando hasta que ella comenzó a quitarse la almohada y el fue presionando aún más. Lupe trataba de gritar pero no podía por lo que trataba de soltarse, sus pies se movían de un lado a otro y él se le monto encima y decía:

-Eres mía Lupe para siempre, para toda la vida, nadie se va a quedar contigo, te amo, te amo, te amo… eres mi luna, mi estrella, mi cielo,  mi cielo, te amo, te amo, te amo, te quiero a morir.

Lupe no dejaba de moverse, por lo que sacó un cuchillo que tenía muy cerca y se lo presionó en el pecho una y otra vez. Su cama se llenó de sangre, pero él no dejaba de apuñalarla mientras decía:

-Viviremos por siempre mi amor, eres mía y de nadie más, nos casaremos, tendremos hijos, y siempre estará a mi lado mi amor, te amo, te amo, te amo… que bonito mi amor, eres mía, soy feliz, muy feliz a tu lado, te quiero a morir para toda la vida.

El corazón de Ignacio estaba muy acelerado y el cansancio le llegó de pronto, por lo que se calmó y se fue desvaneciendo encima del cuerpo sin vida de Lupe. Para luego recostarse a su lado y quedarse dormido, mientras murmuraba te amo, te amo, te amo Lupe, te quiero a morir. 

martes, 6 de julio de 2021

CAPÍTULO 18 IV

AMOR INFINITO

El amor que Rafael sentía  por Karen crecía cada vez más. Su amor se iba fortaleciendo cada día aún más. Rafael pasaba días sumergido en sus negocios. De estar en un lugar a otro mientras en ocasiones Karen lo acompañaba y en otras solo se quedaba en el hotel disfrutando de los servicios que las instalaciones que le brindaba.

Llegaba la hora para que Rafael llevara a Karen a la mansión. Esa noche él se vistió todo de blanco con un pañuelo morado en la parte izquierda de su pecho. Y a su lado Karen con un vestido todo pegado a su cuerpo que le hacía notar toda su silueta y un poco más arriba de sus rodillas, tenía unos tacones muy altos como a ella le gustaba, en su mano derecha un cartera de mano brillante con piedras moradas también y el cabello todo recogido.

En la entrada de la mansión, Rafael la detuvo y sacó de su saco una cajita dorada y la  abrió para luego decirle, esto es para ti. Karen se emocionó y el dio un beso en los labios para luego agregar:

-¡Qué hermoso mi amor!

Ella abrió la cajita y era un collar con incrustaciones de brillantes y en el medio había un corazón también con una incrustación de diamante. Rafael tomó el collar y se lo puso en el cuello y luego le dijo:

-Es tuyo mi amor. Es símbolo de nuestro amor.

Joe terminaba de acomodar el carro, que todavía le hacía favores a Rafael cuando en eso pasó Diana furiosa.

-¡Él es mío! Ese vestido es mío, ese collar es mío…

Karen se quedó asombrada sin saber lo que pasaba, se quedó pasmada. Rafael inmediatamente sostuvo a Diana por la cintura por lo qué no dejó que tocara a Karen

-Diana qué te pasa, qué haces aquí.

-Me juraste que me amabas y que te ibas a casar conmigo.

Diana que estaba un poco embriagada comenzó a caerle cachetada a Rafael.

-¡Cálmate Diana! Nunca te prometí nada…

-Sí lo dijiste.

-Acaso no te acuerdas…

Rafael se le había olvidado todas aquellas noches de pasión  y lujuria que alguna vez tuvo con Diana. Ahora solo le importaba estar al lado de Karen, quien le despertaba momentos de pasión y placer, sobre todo el cariño que tanto deseó desde antes casarse con Erika, esa misma pasión que sintió con la madre de Joe. En Diana solo buscó cubrir esos momentos de soledad y nostalgia, sin embargo, jamás pensó en dejar, seguiría de la misma manera saciando los deseos impropios, pero por ahora solo se concentraba en Karen.

-No me detengas imbécil, suéltame, ahora mismo vas a saber quién soy –Repetía Diana colérica.

En eso llego Joe, quien tomó por el brazo a Diana y se la llevó a la cocina, por órdenes de Rafael.

-Dale un poco de agua… que se calme y luego la llevas al bar

-Sí señor.

Rafael se acomodó el traje y volvió a tomar por el brazo a Karen y entraron a la casa.

-¿Quién es ella?

-Mi pasado mi amor, tu eres mi presente y mi futuro.

Karen se lo quedó mirando para luego agregar:

-Debo preocuparme…

-No mi amor… aquí estoy para ti.

Ya adentro se encontraba Regia quien con recelos y ansiosa esperaba la llegaba de Karen, mientras Ignacio con calma solo pensaba en Lupe, y las ganas de volverla a ver, a pesar de que no hacía cinco minutos que la había visto.

-Wichito, tienes la cara de estúpido otra vez –dijo Regia mientras con rabia veía a Ignacio

-¿De qué hablas?

-Que te pones atontado, ido, no me haces caso y eso me enfureces porque pierdes la concentración. Sabes que te quiero Wichito y no te quiero ver sufrir

-Sí es verdad Regia, estoy enamorado, pero muy enamorado otra vez, esta vez no te quiero mentir.

-Miren pues, mi Wichito está enamorado.

-Es una chica humilde, no tiene mucho que dar, pero así la amo.

-Confío que esta vez Wichito, elijas muy bien lo que vas hacer.

-Seguro que sí Regia, ya la vas a conocer.

Rafael se acerba con Karen tomada del brazo y se acercó a Regia para darle un beso en las mejillas.

--Hija mía te vez radiante como cada día.

Regia llevaba un vestido color aguamarina todo pegado arriba y abajo con frices y un cinturón del mismo color del vestido y un lazo en su cabellera con unos zarcillos largos de delfines y una bufanda que la rodeaba por el cuello.

-Padre… qué bueno verte, te ves tan galán como siempre.

-Ella es…-dijo Rafael

-Karen, es un gusto conocerte. –Agregó Regia

Rafael se quedó asombrado por la respuesta de su hija, pero no quiso preguntar, por su parte Regia se acercó a Karen y le dio un beso en la mejilla izquierda para luego abrazarla y finalmente dijo:

-Eres bienvenida Karen, presiento que seremos buenas amigas.

Karen le correspondió el saludo y le pareció que Regia era una jovencita muy educada y le inspiró confianza.

-Es un gusto señorita Regia

-No me llames señorita, solo Regia.

-Así será Regia…

Regia sonrío al igual que Karen. Mientras en los pensamientos de Regia decía “ni por mil años serás mi madrastra, perra y no mereces a mi padre, tampoco mi dinero, primero muerta” y en los pensamientos de Karen resonaba “todo esto será mío, es muy fácil acostumbrarse a esta vida”.

EN CONSECUENCIAS

Mientras tanto en la cocina se encontraba Joe con Diana, quien trataba de calmarla y quien lloraba de despecho y rabia.

-Sabes que tengo años esperando por él –Dijo Diana lagrimosa.

Joe sacó un pañuelo de su bolsillo y se le dio.

-Sé que es así, pero no puedes hacer nada.

-Me dijo que no se podía casar conmigo porque estaba casado y ahora que está libre… pues se busca a otra… tu me entiendes, me dijo que se casaría conmigo, ahora otra vez estoy afuera de su vida… porqué tuve que enamorarme de él así, dime señor.

-Joe, mi nombre es Joe…

Está bien Joe, dime en dónde está él… llámalo que quiero hablar con él…

En eso, entró Regia a la cocina, quien casi nunca lo hacía. En eso Diana se silenció y se levantó de la silla. Se secó las lágrimas por lo que Joe se asombró por la reacción de Diana, quien se suponía que no la conocía.

-Diana qué haces aquí…

-Vine por tu padre.

-Sabes bien Dianita que mi padre no es hombre para ti.

-Claro que sí, claro…

Regia interrumpió a Diana para luego agregar:

-¿Qué te he dicho Diana?

Diana volvió a cambiar la actitud de su rostro para luego decir:

-Lo que usted diga Regia.

-Muy bien mi niña, muy bien, eres muy obediente.

A Joe le pareció extraña toda esa conversación, para luego decir:

-Puedo preguntar lo que está pasando aquí.

-Nada Joe, Dianita y yo nos conocemos desde hace años, gracias a la putería de mi padre. Nos hicimos amigas.

-No tan amigas.

-Solo te pedí distancia Dianita, no te quiero ver en mi casa, toma tus cosas y vete de aquí inmediatamente.

Diana sin más nada y sin  réplica se acomodó y Joe la siguió para llevarla a su hogar.

lunes, 5 de julio de 2021

CAPÍTULO 18 III

UNO CONOCIDO Y OTRO DESCONOCIDO

Los días iban pasando, y el amor que Lupe sentía por Ignacio iba creciendo. Era inevitable corresponderle los besos que él le daba descuidada; ya no era robos de besos, sino que esos besos eran correspondidos.

Poco a poco se fue alejando de Mario, sin ninguna explicación, sino que simplemente le ponía escusas para no verlo. Cada vez se le hacía más fácil decirle que estaba ocupada o que estaba enferma. Mientras que Mario la pensaba a cada instante y se decía:

-No es la misma, jamás me daría un no de respuesta.

Las citas de cada semana se convirtió en cada quince días y veces hasta cada tres semanas que no se veían, sin embargo, Lupe no tenía el valor de romper su compromiso con Mario, porque aún existía ese cariño que una vez los unió. Muchas veces, Mario visitó a los padres de Lupe para saber si todo se encontraba bien, pero los padres, no tenían respuestas a sus preguntas, por lo que Mario se sintió impotente por la actitud de su prometida.

Sus obligaciones no le permitía ir más allá de lo que era necesario, por lo que quiso también respetar su espacio, darle unos días para que pensara.

Mientras ese espacio Ignacio aprovechó para acercarse aún más a Lupe, y seguir conquistándola con hermosos detalles y bellas atenciones.

-¿Quieres ser mi novia?

La sorprendió Ignacio de rodilla, con un anillo con el diamante más grande que Lupe jamás haya visto. Estaba tan emocionada que solo pensaba en ese momento mágico en donde solo existía ella e Ignacio.

Lo primero que se le vino a la cabeza fue a Mario, su amor sincero y honesto, pero a la vez amaba a Ignacio, era su sonrisa en ese instante, el vivirlo, se imaginó una vida eterna junto a él.

-Sí, sí, sí Ignacio, claro que sí… Ignacio

Ignacio se levanto le puso el anillo en su dedo anular para luego cargarla y besarla.

LOS ERRORES CUESTA CARO

Por primera vez a Regia se le salió todo de control, lo pensaba muchas veces y no entendía como había cometido un error tan tonto. Sentir algo por el hermano de su enemiga y más que eso tener alguna emoción por quien siempre ha luchado en su vida.

-¿Wichito en dónde estabas? ¿Por qué me dejaste sola?

-Se me perdió de vista… no sé en qué momento

-Siempre supo Wichito que lo vigilábamos, siempre supo que nosotros estábamos allí…

Recordaba ese beso, era tan diferente de lo que había sentido con Gabriel. Ya que Gabriel era algo casi obligatorio y era ella quien llevaba el control. Sin embargo, con Martín, era a voluntad propia, pues lo hizo por iniciativa propia y no por compromiso. Su dominio por ese hombre hacía ella le dio un poco de temor

Recordaba sus labios, su cabellera larga y sus ojos profundos. No podía olvidarlo, más bien, no quería hacerlo y lo revivía cada noche. En muchas noches fue su alivio de las constantes pesadillas que la seguía y era una sensación de tranquilidad pero que a la vez la perturbaba.

 No sabía si era amor o atracción pero lo que sí estaba segura es que no lo dejaba de pensar. Por lo que decidió traer de vueltas a Gabriel, quien era el único que podía olvidar ese recuerdo imposible.

Después del beso, Regia le dio otra cachetada.

-Eres un atrevido pervertido

-Acaso no sabes quién soy

-Sí claro que sí sé quién eres… eres una mujer hermosa y deseable

Regia se sonrojó y luego agregó

-Soy Regia Del Monte y conmigo nadie se mete

En eso llegó Ignacio, y tomó por el hombro a Regia y Martín finalizó:

-Te voy a buscar Regia Del Monte, cuando yo quiera y donde sea… espérame dama.

SEGUIR EL CAMINO

Gabriel seguía su camino, poco a poco fue levantándose con mucho esfuerzo. Aunque a veces sentía desvanecerse por los cambios que habían surgido en su vida. No era fácil superar de una muerte casi segura y en la  que ahora padece las secuelas de un cuerpo algo débil, las cicatrices y los pensamientos que constantemente lo llenaban de ira.

Su luz era esa mesonera quien con su apoyo lo ayudaba a sonreír y ver a vida de otra manera

-Ven caminemos juntos –decía ella después del trabajo.

En la madrugada caminaban por la calle mientras el rocío del amanecer le pegaba en sus cuerpos y veían como el sol salía por el horizonte, alumbrando con sus rayos de luz las plantas, la tierra, los ríos, las gentes y todo aquello que pertenecía en el planeta.

-¿Qué hermoso amanecer Gabriel?

-Simplemente bello –contestaba él risueñamente

Quería decirle que sentían algo por ella, pero no se atrevía involucrarla en su vida tan difícil, estaba en juego en dejar a un lado su venganza contra Regia, o estar con Stephanie y empezar una vida nueva.

Cada día mirando el amanecer y regresar junto a ella con los deseos de tomarla de la mano, mientras Stephanie también tenía su historia complicada sin resolver. Helena cada día la llamaba para presionarla y así que regrese a casa, respuesta que cada día decía que no.

-¿Qué hago Gabriel?

-Quédate conmigo que te protegeré…

Hacían un equipo en la que los dos calzaban muy bien. En el trabajo y en las horas libres siempre estaba unos por el otro.

Uriel que ya le había dicho a Martín de la relación tan cercana  que había entre  Stephanie y Gabriel, se propuso alejarse al recibir las órdenes de Martín.

-Déjelos Uriel, utilicemos a este hombre para acercar a Stephanie a la familia.

sábado, 3 de julio de 2021

CAPÍTULO 18 II

COINCIDENCIA

No era raro ver a Regia en cenas y reuniones con las damas de sociedad, promocionando su marca y haciendo obras de caridad para los niños desamparados. Aún cuando tenía un corazón frío y ausente por la compasión de su semejante, afloraba en ella ese carisma en ayudar a los demás. No era la apariencia y darse el lujo obtener lo mejor sino también poner en alto aquel patrimonio que desde niña obtuvo desde su bisabuelos. Reinaba la paz y la armonía porque nadie invadía su espacio, ya que era dueña de ese poder que tendrían de su padre en un futuro y no le quedaba más nada que mantener la futura herencia de su padre.

Para ella Joe representaba un peón en la que podrían mover a su conveniencia. Y si algún día Joe representa un peligro pues lo quitaría del medio, sin que le temblara la mano, de la única forma que sabe hacerlo. Mientras tanto solo lo deja que haga lo que él crea conveniente. Y a su padre que termine hacer sus caprichos.

Rafael que creía que su hija era delicada, porque eso era lo que ella da demostrar ante sus ojos, le brindaba toda la confianza que ella necesitaba para manejar los negocios que ella quería.

Regia no dejaba nada a la suerte, nada se le escapaba. Rafael creía que ella no sabía nada de sus andanzas con Karen. Al contrario llevaba sus pasos contados y hasta el último centavo que Karen gastaba sin remediar los gastos, sin embargo decía:

-Es un caprichito de mi padre…

Ignacio miraba a Regia y sabía que en su rostro se reflejaba una inquietud, esa misma cuando sabía que alguien le estorbaba el camino.

-¿Qué piensas hacer Regia? –le decía Ignacio las veces que veía las cuentas y se llenaba de rabia por los gastos que esta hacía.

-Por ahora nada.

Sólo sabía de Karen el nombre ya que en ningún lado se encontraba registro de esta mujer misteriosa. Solo de haber trabajado en el bar de Uriel.

Mientras tanto Ignacio le seguía los pasos para saber si cometía un error y así poder actuar. Pero nada encontraba porque la vida de Karen solo giraba alrededor de Rafael.

Decir que la vida de Regia estaba actuando al azar, era una falsedad, todos sus pasos estaban contados para cada día; su perfeccionismo tanto su vida, personalidad y cuerpo propio estaban dirigido hacia la pulcritud, el buen gusto y una imagen sin tachas.

Hasta aquel día cuando todo se salió de control. Era una noche de etiqueta, donde las damas se presentaban en el té de las damas blancas. Las mujeres llegarían al salón vestidas de blanco, tomarían té mientras charlaban de posibles ayudas a jóvenes enfermos por el vicio de la droga y harían recolecta de dinero.

De alguna forma se subastarían objetos antiguos y así con lo recaudado formarían la campaña contra la droga, así como asistencia social para niños con droga.

Había comenzado la subasta cuando apareció Martín, en traje de blanco, con reloj y cadena de oro, y zapatos pulidos también totalmente blancos. Se sentó en la última fila de la subasta. Sin perder tiempo comenzó la subasta, primero un cuadro de un artista conocido y famoso, seguidamente, un juego de vajilla de plata con incrustaciones de perlas y cuarzos, un crucero con todos los gasto pagos por alrededor del mar Caribe y así se iban mostrando cada pieza de valor que podrían traer muchos beneficios a la fundación. Por lo que no podría faltar la participación de Martín, quien Regia conocía y sabía la procedencia de su dinero, que parecía ser contradictorio estar allí presente si cuando en su propia familia  llevaban a la perdición a miles de jóvenes.

Martín para ayudar a la fundación y quien se escondía detrás de una fachada de lavado de dinero a través del negocio del  turismo, una empresa de distribución de alimentos y otras más pequeñas empresas que en realidad no producían tanto dinero como que el verdaderamente realizaba.

-Es hipocresía lo que hace usted y su familia hace –dijo Regia en un momento

-Mi dinero al igual que el de ustedes es bien ganado –le contestó Martín

No se podía evitar aceptar el dinero que Martín ofertaba, ya que había alcanzado ofrecer el la cantidad más alta que nadie pudiera superar.

Las relaciones y conversaciones seguían, un asunto, intercambios de ideas, la comida, unas copas y otras copas. Ignacio que siempre cuidaba de Regia no se le apartaba de su lado, cuidaba de los comentarios y estaba atento de cualquier situación que pudiera salirse de control, pues estaría allí para defenderla. Ignacio aprendía muy rápido, y se grababa las conversaciones y dichos de cada uno, también las de Martín quien lo seguía por orden de Regia.

Martín que estaba atento de lo que sucedía a su alrededor, y quien también estaba acostumbrado a cuidarse las espaldas sabía que Ignacio lo seguía. Por lo que disimuló ir a la cocina e Ignacio lo perdió de vista.

No tardó que Regia se apartara del gentío para que Martín la detuviera y le dijera:

-¿Por qué me sigues? Acaso crees que soy tonto.

-Sigo a quien me da la gana

-Eres una niña mimada y estúpida.

Regia sin pensarlo dos veces le dio una cachetada, Martín le devolvió con la misma respuesta, ella trató de devolverle otra más y él la tomó por la fuerza y se le acercó a los labios, ella trataba de alejarse con golpes hacia Martín, pero él la tomó más fuerte y la besó, ella empujaba pero poco a poco fue cediendo lentamente hasta que lo abrazó y le correspondió el beso.

¿QUIÉN ES ELLA?

No sabía quién era, pero lo hizo sentir diferente, había revivido aquel sentimiento que jamás pensó sentir otra vez, por primera vez después de tanto tiempo, acomodó su habitación, lavó los platos y reía de felicidad. No sabía lo que vendría pero lo que sí estaba seguro era que le gustó muchísimo esas noches placer que tenía con Helena y seguiría amando a esa mujer si se lo permite.

Xavier, era otra persona, ahora más jovial y alegre, poco a poco dejó de asistir al bar, y comenzó a ponerle atención a su trabajo, sobre todo a seguir buscando a su hijo que era su objetivo principal.

Diana no proporcionaba más de lo que sabía por lo que comenzó a buscar a la partera, mientras tanto, seguía viéndose con Helena cada semana, bajo las condiciones que ella misma impuso y que él no entendía. Pero solo le importaba tener su cariño, y trataría de disfrutar al máximo aquellos momentos que llegó a su vida en el menos esperado.

REVUELTA

Javier surgía en su puesto de tacos, cada día le llegaban clientes, sobre todos en el atardecer y parte de la noche. Llegaba en la noche cansado a la casa, pues era la primera vez que verdaderamente tenía un trabajo fijo.

-Creo no poder más Kimi

Kimi se le acercaba y le daba un masaje por la espalda mientras lo animaba

-¡Claro que sí mi amor! Ya verás que saldrás adelante y podrás ser lo que siempre has deseado.

-Tú sabes bien lo que deseo Kimi… y no es precisamente estar esclavizado a este trabajo… quiero un porche, muchos viajes, ir a donde me dé la gana, comprarme lo que quiera…

-Mi amor pero para eso hay que trabajar, nada se obtiene de la nada, hay que esforzarse mucho

Javier guardaba para sí mismo, aquellos deseos que jamás le revelaría a Kimi y era que en cualquier momento la dejaría. Pero Kimi que venía lidiando desde hace años las ambiciones de Javier pues sabía sus intenciones.

Sus deseos más vehemente era estar en la playa, rodeado de una o dos mujeres que le dieran mucho placer. Quizás hoy tener una mujer entre brazos y más adelante a otra. Por lo que Kimi reía de la picardía de Javier, porque sabía que no lo dejaría tranquilo en su fantasía.

-Y no le pediste dinero a don Rafael cuando hablaste con él en el bar

-¡Tú estás loco! No, jamás le pediría dinero.

-No nos caería mal ese dinero extra Kimi.

-Ya nos ha ayudado demasiado durante todos estos años

-Tú fuiste quien le salvó la vida Kimi… tú mereces mucho más que eso… y lo sabes bien.

-Ya deja de estar pensando así

-Por tu procedencia  nunca salimos de aquí, siempre estaremos en este mugriento barrio.

-Aquí, Javier, pues, aquí es mi trabajo, aquí está mi gente a quien puedo ayudar, aquí es mi casa y la tuya también, aquí es donde me siento libre y puedo ser yo misma… así que deja de estar pensando en pendejada y coloca el bombillo del baño que es tarde.

 
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