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sábado, 17 de julio de 2021

CAPÍTULO 20 IV

 DOS ALMAS SE JUNTAS POR ÚLTIMA VEZ

Xavier entró en la habitación donde se encontraba Diana en una esquina, después que la sedaron para que se calmara. Casi dormida veía el rostro de Xavier para luego abrazarlo.

-Por fin llegaste Xavier, quería verme

-¿Qué pasó Diana? ¿Por qué estás aquí?

-Xavier encontré a nuestro hijo, lo encontré Xavier…

Diana empezó a llorar sin parar y luego agregó:

-Sabes que siempre estuvo más cerca de nosotros de lo que te imaginaba, estaba cerca Xavier.

-Cálmate Diana, lo primero que tienes que hacer,  es sacarte de esta prisión…

-Me queda poco tiempo Xavier, pronto vendrá por mi

-¡De qué hablas Diana! ¡Quién vendrá por ti!

-Ella, ella vendrá pronto… Xavier muero de nervios… no puedo hablar eso fue la promesa, pero debo decirte quien es nuestro hijo… muero de miedo… y si viene por mí… no, no, no…

Mario entró a la habitación desesperado y dijo;

-Diana, dame el arma

-no, no, no, no puedo no, no, no…

Diana en el momento que perdió el control le quitó el arma a Mario quien por un descuido dejó que se lo quitara

-Xavier lo siento, dile que se vaya…

-Diana entrégale el arma, aquí no te va a pasar nada… ustedes no conocen a la roja rosa yo sí… sé que vendrá por mí y me hará sufrir…

Mario que se encontraba impotente, repetía:

-Dime quien es la rosa roja

Diana subió el arma a su sien, con muchas lágrimas y luego dijo:

-Lo siento Xavier

Diana se desplomó inmediatamente, cuando Mario se le fue encima ya había sido muy tarde, mientras que Xavier no podía moverse por lo que había visto. No pasó mucho para que Benjamín y Juan se acercaran pero ya todo había terminado.

SOLO TÚ

Desde que se escapó Gabriel se encuentra en su soledad buscando lo que se perdió, más que Stephanie se busca a sí mismo, entre el silencio y el oír a los pájaros, el sonido del río y el rugir de las maderas. Se encuentra en el bosque, no vencido, sino buscando a esa mujer que por estupidez la dejó ir por una vana venganza, y aunque no tuvo la culpa, no dejaba de lamentarse una y otra vez de haberla perdido. La buscaba en las noches en sus sueños y en el día entre la gente, entre los directorios, entre los rumores y los comentarios, vivía de su fantasma y su recuerdo.

MANTENER EL LEGADO

Helena perdió la crudeza después de salir terapia intensiva. No era la misma. A veces, divagaba entre lo que había sucedido en aquella noche en la playa y el cariño de Xavier. Volvía en sí y quería levantarse de la cama para llevar tomar otra vez  su posición en la familia. Pero era tan difícil recuperarse de nuevo, por lo que volvía impotente a la cama y es allí donde el cariño y paciencia de Xavier jugaba un papel de importante en donde la ayudaba. Por lo que la llevó a la casa, quien también recibió un golpe duro al ver morir a Diana. Sin recibir si quiera el nombre su hijo y que nunca lo conocerá.

Por su parte Stephanie, se alejó de Helena y sus padres, pues sus obligaciones no le permitían mantenerse en contacto con nadie. Se desaparecía de muchos lugares en donde creían que estaba. Cambiaba de lugar constantemente y era protegida por muchos hombres y su mano derecha David, quien incondicionalmente la protegía.

PUNTO Y APARTE

Esta vez no tenía que fallar, esta vez sería en grande. Regía había recuperado sus fuerzas y estaba dispuesta a ser la misma de antes. Tan glamurosa y elegante ante la sociedad. Que nadie pueda decir que vieron a Regia Del Monte en las miserias. Joe quien  se apoderó de algunas de los hoteles de Rafael, creía que no se lo merecía. En la casa Regía era una más que seguía sus órdenes, por lo que a primera vista ella lo dejó, pero en realidad planeaba mover sus piezas en el tablero.

Se vistió con el mejor vestido que tenía en el closet y salió a la cena que Joe había planeado para la familia. Esta vez se encontraba en la mesa Rafael que tenía un día de haber regresado, después que pasó días escondido y luego declarando los hechos en esa noche ante la justicia.

Por lo que no dijo nada a los detectives, solo que era cliente de Diana y que quizás por eso quería verlo muerto. De quien era la rosa roja, pues no tenía idea.

Rafael a la cabeza de la mesa y Joe en la mano derecha y en la izquierda Regia, por lo que Regia se sintió desplazada, ya que después que había muerto su madre, era el puesto que siempre ocupaba pero esta vez era Joe.

Se podía sentir la felicidad de Joe en su rostro. Había logrado lo que siempre se propuso, ya era uno más de la familia Del Monte pero que para Regia siempre sería el bastardo.

Regia extrañaba a Ignacio, estaba sola y no podía cruzar miradas con nadie, era algo incómodo para ella, por lo que esa noche creyó necesario buscar a Ignacio para que volviera a casa como antes. Aún cuando le era imposible que regresara ya que estaba siendo buscado por la justicia.

Rafael con la incógnita del porqué Ignacio había matado a Lupe, que la madre de Regia murió siendo cómplice de la rosa roja, al igual que Diana, decidió que lo mejor para ella era marcharse del país.

-No padre, por favor, no me mande lejos… me encuentro bien.

-Ya  la decisión está tomada, tu hermano está siendo los trámites que tenga un lugar donde llegar, además se asegurará de tu salud.

Para Joe era lo mejor noticia que pudo haber recibido, desde ese momento recibiría cosas buenas.

La ira de Regia afloró inmediatamente, quiso levantarse y sacudirse delante de su padre y golpear a Joe, sin embargo, siguió sentada cortando los alimentos sin decir una palabra.

DESPUÉS DE TODO

Raquel después de salir del bar de Uriel, se fue a vivir con Rafael, no en la mansión. Rafael se sentía obligado con ella y más que obligación era un regalo de Dios que recibió después de la decepción con Karen. Sus heridas sanaban poco a poco mientras Raquel se acostumbraba a su nueva vida.

Era feliz y con ella sus cuatro niños quien Rafael se hizo responsable de su crianza. De la noche a la mañana Raquel cambió su forma de vestir con trajes muy señorial y se adaptaba a su nuevo trabajo de gerente quien Joe también depositó en ella mucha confianza. Su nombre se hacía cada vez más conocido en la sociedad y no como la bailarina sino como la Recia en los negocios, de la noche a la mañana ganó muchas licitaciones para los hoteles y se abría en el campo del transporte aéreo.

MOVER LAS PIEZAS

Regia entró al cuarto y bajó el cierre de su vestido dorado, primero se quitó la manga del brazo derecho y seguido con la izquierda, sintió el deslizar del vestido en sus piernas dejándolo en el suelo, abrió el closet y sacó un vestido rojo, fue la peinadora y retocó sus labios de un rojo intenso, tomó una rosa roja del florero y caminó a la mesita de noche y abrió la gaveta, y sacó un arma, para finalmente sentarse en la orilla de la cama como esperando algo.

No pasó mucho para tocaran la puerta y era el hombre de negro de máscara de porcelana.

-Tardaste mucho –dijo ella

El hombre de negro la miró, mientras ella cerró la puerta. Los dos caminaron por el pasillo. Era la mansión Del Monte en donde se resumía que Erika era una asesina, Ignacio un asesino, Diana cómplice. Y el Inspector Mario la tenía vigilada de noche y día, y ésta noche no era la excepción.

El mismo hombre negro de mascara de porcelana estaba en casa, y con ello las patrullas y agentes. Mientras que Regia que no se había dado cuanta lo que pasaba afuera, seguía su plan.

Entró en el cuarto de Joe, quien se encontraba dormido, y se despertó con un cuchillo en el cuello.

-¿Por qué te metiste en mi familia Joe? –Le preguntó Regia.

El hombre de negro comenzó atarles las manos.

-No entras entre mi padre y yo… tenía que eliminarte desde hace tiempo.

Lo obligaron a levantarse para luego llevarlo a la biblioteca, lo sentaron en el escritorio.

-¡Quieres poder Joe! Lo quieres… y lo vas a tener, tendrás mucho poder…

Joe miraba con clemencia a Regia pero ella esquivaba sus ojos.

-Te lo dije una y otra vez, que eres el chofer de la casa y que eso a solo llegarás…

Después que Joe estaba sentado junto al escritorio. Regia dijo:

-Yo soy la descendiente, Regia Del Monte la poderosa y nadie se interpondrá en mi camino…

Ella comenzó a caminar mientras el hombre con máscara tomó una cuerda y la cruzó por el cuello a Joe, quien no dejaba de murmurar.

-Tu tiempo terminó Joe, espero que hayas disfrutado de mi dinero, ahora me toca a mí.

El hombre de negro sujetaba con más fuerza el cuello de Joe…

-Se siente bien Joe, porque me siento muy viva, de nuevo vuelvo hacer la Regia de antes… ya no estoy triste, soy feliz, muy feliz.

Joe se fue desvaneciendo y su cabeza cayó en el escritorio

-Estoy viva Joe y tú muerto... y tú muerto Joe… y tú muerto…

No pasó mucho cuando Mario ya estaba en la oficina pero el cuerpo de Joe estaba en la mesa.

Regia sacó el arma y el hombre de negro quedó paralizado.

-Mario inmediatamente dijo que bajara el arma

-No, no la voy bajar… me das risa detective, eres un imbécil.

Detrás de Mario entró Juan, también apuntándole con el arma

-Estás rodeada Regia Del Monte, será mejor que te entregues.

-No lo haré inútiles, no lo haré… tantas muertes y nunca viste las pistas detectibucho… eres un inútil

Rafael se acercó con lágrimas en los ojos para decirle:

-Entrégate hija, por Dios entrégate.

-Si soy tu hija padre, semejante a ti.

-Ya se terminó Regia, todo terminó.

Regia suspiró al mirar a su padre por última vez para luego decir:

-Si es verdad padre todo terminó.

Regia disparó el arma y Mario hizo lo mismo por lo que Juan y Regia cayeron al suelo.

-El detective murió, al igual Regia con un  disparo directo al corazón

Rafael salió corriendo hacia ella y la abrazó, pero de la boca de Regia salía sangre. Mientras el hombre negro fue atrapado.

 

viernes, 16 de julio de 2021

CAPÍTULO 20 III

 EL TEMOR DE AYER

No era fácil entender como la rosa roja manipulaba a las personas para que fueran sus cómplices, como se podía creer que Diana una mujer corriente que se gana la vida bailando en un bar con algo de reputación fuera una ese fantasma que acompaña a una asesina, se preguntaba Mario, quien quería saber sobre el paradero de Lupe.

Mario miraba a Diana y quería respuesta. Mientras que Diana se encontraba nerviosa y miraba por los lados, y no dejaba de murmurar:

-Déjenme morir, por favor…

Entre su nerviosismo Diana se soltó el cabello,  recogió sus brazos y los mecías de un lado a otro, quien imitaba que era un bebé. Y Mario mientras la miraba a través del espejo, algo precavido por la decisión que anteriormente tuvo con Erika le dijo al detective Juan:

-Tenga cuidado, su cómplice anterior se envenenó.

-Sí señor, una oficial la revisó toda y está limpia

-No quiere hablar nada… solo dice que quiere ver a Xavier.

-Le daremos lo que pide.

Mario que necesitaba entrevistarla una vez más entró a la habitación con un vaso de agua, quien le ofreció a Diana:

-¡Cuál es tu nombre!

-Diana

-Queremos saber de ti Diana.

-¿Qué quieren saber?

-Puedes empezar por decirme cómo te enredaste con la rosa roja…

-Ja ja ja… que nombre tan lindo verdad…

-Háblanos de esa persona…

-Soy su amiga, sí soy su amiga… eso creo, no lo sé… no, no, no somos nada… es admiración lo que siento… mejor no, no, no me da mucho miedo, esa mirada me mata, quiero alejarme, mátame por favor, no, no, no quiero morir… va a venir por mí y me va a matar… me he portado muy  mal

Diana comenzó a perder el control otra vez y empezó a gritar:

-Mátenme por favor… va a venir por mí… le tengo mucho miedo…

Mario se levantó y la tomó por los brazos para luego ella volver a cruzar sus brazos y empezó a mecer sus brazos como si estuviera cargando un bebé.

ELLA Y ÉL

En el hospital Gabriel cuidaba a Helena quien todavía respiraba y se encontraba en terapia intensiva. Había dicho  que la encontró así, pero no convencía a los detectives quienes le hacían una pregunta tras otra. Mientras que Regia se encontraba en un ambulatorio corriente donde Ignacio la había llevado para disimular tal coincidencia. Por lo que Gabriel perdió de vista a Ignacio con Regia, y solo le importaba la estabilidad de Helena.

Mientras que los detectives seguían las preguntas apareció Stephanie. Gabriel quería hablar con ella pero estaba entre preguntas y preguntas y resguardado por los guardias.

Gabriel y Stephanie se miraron de lejos y ella entró a la habitación de Helena y por más que Gabriel le pidió a los guardias hablar con Stephanie no pudo.

Para los detectives no era suficiente las respuestas de Gabriel por lo que decidieron llevárselos a la comisaria.

Gabriel había aceptado su destino por lo que caminó con los detectives fuera del hospital mientras con nostalgia se prometía buscar a Stephanie. De su parte no había cerrado ese capítulo de amor, pensó que dentro de esa persona fría, había esa niña que soñaba volar entre las nubes y descubrir lo descocido y amar sin restricción.

Caminó hacia la patrulla, y tenía que decidir en ir a la cárcel o ser perseguido, Helena no había muerto pero intentó contra su vida, pagaría muchos años por intento de homicidio en la cárcel, pues no vería nunca más a Stephanie, y cuando la volviera a ver, sería muy tarde.

Gabriel de alguna forma y por instinto golpeó a un detective y al otro lo empujo para salir corriendo y perderse de vista. Por más que trataron de ubicarlo nunca más lo encontraron.

LA MASIÓN

Después del evento que había pasado en la mansión Del Monte, había  sido allanada por los detectives y policías, quienes no dejaban entrar a nadie. Maxi era la primera sospechosa seguidamente de Joe, quienes los policías no dejaban de hacerles preguntas pero ellos no sabían nada de lo que había pasado.

Los detectives registraron cada habitación en la cual no encontraron ni una pista, pero al llegar a la habitación de Ignacio, se sorprendieron de lo que habían observado. La habitación colmada de espejos y rosas rojas pintada en la pared, el cuadro de Regia montada en el caballo  y él al lado de ella sosteniendo el caballo estaba Ignacio y atrás el cultivo de rosas, y se podía visualizar tenía apenas algunas gotas de sangre. El olor que emanaba de esa habitación era indescriptible, algunos gusanos caminaban por los alrededores y fuera de ellos muchas moscas, mientras que en la cama se podía ver un cuerpo en descomposición, apenas una trenzas de cabello por los lados bien arreglada y un vestido de novia. Era el cuerpo descompuesto de Lupe.

VERNOS PRONTO

No pasó mucho para que Regia se enterara que la mansión había sido allanada, quien todavía se recuperaba del roce de bala en la Ambulatorio, por lo que ella se sentía tranquila porque desde que su madre fue descubierta decidió cambiar de lugar de los recuerdos y trofeos que obtenía de cada víctima.

Pero de lo no sabía era lo que Ignacio le confesaría. Lo había visto nervioso y caminaba de un lado a otro.

-¿Qué tienes Wichito? Te noto preocupado

-Regia tengo que confesarte algo.

Regia como ya lo conocía y sabía cada gesto de Ignacio le dijo:

-Dime qué te pasa…

-Regia, mi diosa… me van a quitar a Lupe, me la van a quitar, ella es mía, solo mía, yo la amo a morir.

-¡Qué estás diciendo! Lupe está muerta

-No Regia, ella está viva, está conmigo y no vamos a casar…

-¡De qué hablas!

-La reviví Regia, está en mi cuarto, vestida de novia, nos vamos a casar

-Wichito qué hiciste mi niño.

Ignacio empezó a temblar y a llorar a la vez, Regia al verlo así lo tomó de las manos y agregó:

-Te volviste loco Wichito, te volviste loco, qué vamos hacer Wichito ahora, dime qué vamos hacer…

-Tengo que ir a buscar a Lupe…

Regia se levantó como pudo y dijo:

-A esta hora, ya tuvieron que haber descubierto el cuerpo Wichito, ya no hay nada que hacer… por lo pronto se me ocurre que te vayas a la casa fuera de ciudad y me esperas allí hasta que regrese, anda tomas las llaves y algo de dinero y vete de inmediato

-No diosa, no debo dejarte sola, cometí un error

Ignacio volvió a la realidad y se percató que había cometido un error.

-Regia te vas a quedar sola…

-Eso no importa ya, quiero que te vayas y no me busque hasta que yo te encuentre…

-Perdóname Regia por favor…

-Ya no hay nada que perdonar, y ahora vete rápido.

ME TOCA A MÍ

Después de lo sucedido en la mansión, Joe se había tomado atribución de algunas decisiones importante, puesto que Rafael no aparecía, y Regia se recuperaba.

En casa Regia no podía hablar siquiera, sin embargo, Joe parecía fuerte, y cambió de empleados y contrató personas de confianza. Solo Maxi que ahora estaba a disposición de Regia pero que hacía lo que le ordenara Joe. De la noche a la mañana nadie le hacía caso a Regia y ella con disimulo trataba de aguantarse la ira que sentía por su hermano. Estaba dolida por la partida de Ignacio, así como la muerte de Diana. Era algo inesperado, lloraba sin cesar, y la depresión la desvaneció.

Sin la presencia de Ignacio estaba sola, quien era el único que la comprendía. Su padre no aparecía, solo le quedaba una persona, quien quería que estuviera a su lado, la buscaría para que la acompañe y hacer quizás el último ataque.

Estaba cansada de perder a gente muy querida, quería que todo terminara, siempre trató que la descubrieran y que detuvieran pero los detectives nunca descubrían las señales. Por lo que seguían matando, cuando en realidad no lo quería hacer.  Ya quería que todo terminara de una vez por toda. Era su decisión.

jueves, 15 de julio de 2021

CAPÍTULO 20 II

ALGO ESPECIAL

Los comandantes Mario y Juan, subieron los escalones, para luego seguir por el pasillo y tocar el timbre de la mansión Del Monte. Observaron que la puerta estaba entre juntada por lo que le parecieron extraño que la puerta estuviera abierta, por lo que pasaron inmediatamente  con precaución y se dirigieron  a la cocina y no estaban los empleados.

Mario Y Juan se miraron por lo que se dividieron registrar la casa. Juan se fue para la piscina mientras Mario subió las escaleras, y entró en  todas las habitaciones por lo que pareció sospechoso que no se encontrara nadie en casa. Bajó las escaleras y caminó por la sala de recepción y también estaba sola, Volvió a la cocina y no vio a Juan. Para su sorpresa el detective Juan también había desaparecido,  por lo que el instinto le dijo que algo sospechoso surgía desde la piscina. Sacó el arma y le quitó seguro y caminó con prudencia hacia la puerta trasera y no faltó mucho que escuchó un ruido. Y provenía del sótano, siguió caminando poco a poco hasta abrir un poco la puerta y se asombró al ver a un hombre negro con máscara de porcelana.

Mario siguió caminando y se escondió detrás de unos muebles viejos, Y escuchaba voces:

-No aguanto más… y todo este dolor que llevo por dentro –decía el hombre negro.

Mario alzó un poco más la cabeza y vio al detective Juan atado en una silla con sus manos y pies atados. Mientras que el hombre de negro seguía diciendo descontroladamente:

-Todo este tiempo siempre lo supiste y nunca me lo dijiste… dime porqué… dime…

Era Rafael quien se encontraba amarrado en otra silla.

-Te burlaste de mí, tú lo sabías, estuviste conmigo todo este tiempo y jamás tuviste la mínima compasión de decírmelo… y por eso te voy a matar

Rafael tenía la boca tapada, y miraba al hombre de negro queriendo hablar.

-Mira lo que me convirtió, en este despojo, haciendo cosas que no me gusta, obligada y atada a una mujer que no me quiere, pensé que me iba a querer haciendo lo que ordenara y en cambio a eso me he convertido en su esclava…

El hombre de negro le dio una cachetada a Rafael y volvió a decir:

-Creo que es tiempo que te vayas Rafael

El hombre de negro agarró un cuchillo mientras que Mario le habló fuerte y dijo:

-Detente allí

El hombre de negro miró a Mario para luego ponerse detrás de Rafael y decir:

-Si haces algo lo mato, baja el arma.

Mario no dejaba de apuntar al hombre de negro mientras éste desató a Rafael poco a poco y lo levantó.

-Vamos a negociar –decía Mario

-No tengo nada que negociar, baja el arma y tírala, vamos detective, hágalo

Mario fue bajando el arma hasta sentir un golpe en su cabeza. Mario cayó al piso y el hombre de negro salió de la habitación con Rafael. Los dos se salieron del depósito quien se encontró con otro hombre vestido totalmente de negro y cara de porcelana.  Por lo que los tres huyeron la puerta principal, pero él quien llevaba a Rafael se paró y dijo:

-Tengo que terminar este trabajo.

Mientras el otro le dijo:

-No no, no… no lo ha ordenado nuestra diosa –dijo el otro hombre de negro

-Ya no quiero seguir sus órdenes, me ha envuelto en sus engaños, se aprovechó de mí y mis sentimientos hacia ella…

-Déjalo por favor… Rafael no es culpable

-Sí tiene culpa.

Quien llevaba entre brazos a Rafael trató de apuñalarlo mientras que el otro trató de detenerlo por lo que se llevaron a las manos. Rafael salió corriendo.

-Déjame, déjame terminar con todo esto, ya no quiero saber nada de toda esta mentira, todo fue un engaño

-No es así.

En eso llegó Mario y Juan quienes se encontraban sin armas porque se lo habían quitado los hombres de negros antes de salir. Quienes tuvieron que acercarse poco a poco y al ver que estos hombres negros estaban entre golpes le cayeron encima pero uno se escapó.

Mario y Juan cansado por los esfuerzos que hacían el hombre de negro le quitaron la máscara de porcelana y era Diana, quien con lágrimas y gritos decía:

-Mátenme por favor, no quiero vivir, mátenme.

-¡Es usted! Usted es cómplice de rosa roja… la vi una vez en el cementerio.

-Yo soy ella… la rosa roja, mátenme, por favor…

Por más que trataron en ese instante de sacarle otras palabras a Diana solo le salían de sus labios:

-Mátenme, no quiero vivir.

SEGUIDO DE TI

Entre balas entrecruzadas Regia cayó en los brazos de Gabriel, mientras éste trató de auxiliarla. Más allá cayó en el suelo Helena, quien había hecho dos disparos contra Regia y que solo le rozó el brazo, y sólo bastó un disparo en el pecho para que Helena cayera en el suelo. Ella se desangraba en el suelo, mientras Gabriel trataba de revivir a Regia. Sin saber y cómo pero Gabriel le salvó la vida a Regia. No faltó mucho para que Ignacio apareciera y se llevara a Regia al hospital y más atrás Gabriel con Helena, quien también se encontraba con vida.

-Déjala morir… la voy a matar ahora mismo –Decía Ignacio

-Usted no va a matar a nadie, encárgate de Regia que yo me encargaré de ella

De alguna forma Gabriel no tenía el valor de cometer un asesinato por más que lo deseaba, supo que no era de mal sentimiento y que jamás podría vengarse de esa mujer que le había hecho tanto daño, pero que tampoco podría seguir a su lado alimentando ese odio que no lo dejaba vivir en paz.

¡COMO UN PAÑUELO!

El humo a cigarrillo se esparció por doquier, vasos de bebidas alcohólicas se encontraba por todos lados y su olor penetrante de delicia para Uriel quien disfrutaba de una noche de éxitos después de tantos días de mala racha le parecía la gloria, Delia había conseguidos dos chicas más, entre ella a Flaquita, quien con su porte de latina caribeña llamó la atención de muchos hombres. Ella era vivaz, jovial y coqueta que enloquecía con su mirada a muchos hombres. Delia recobró su sonrisa y era la misma mujer alegre de todas las noches en escenario.

Casi cerraba el local cuando llegó Rafael. Uriel se extrañó de su porte y lo harapiento que se encontraba por lo que se dirigió hacia él.

-¿Se encuentra bien Jefe?

-No, no estoy bien Uriel, por favor dame un cuarto.

Más allá salió Raquel de su camerino para irse con David y que se puso tan nerviosa al ver a Rafael.

Raquel ayudó a Rafael a llevarlo a una habitación y lo recostaron en la cama.

-Me tengo que ir –dijo ella.

Rafael le tomó de la mano y le dijo:

-No te vayas, quédate conmigo, por favor, si por eso vine hasta aquí.

Raquel se puso nerviosa y le contestó:

-Te dije que estoy comprometida.

Esa noche en que festejaba el no haberse casado, en la salida de su celebración, se encontró con Raquel, quien se la llevó al hotel donde supuestamente pasaría su luna de miel y la pasaron juntos.

No era la primera vez que estuvieron juntos. Pero esta vez no era por negocio sino por placer y más que placer era el cariño.

Raquel estaba nerviosa porque no sabía en quien elegir, pero que en ese instante todo le pareció claro y fácil. El cariño que sentía por David era incondicional y transparente pero el amor que había surgía hacia Rafael era diferente, desde siempre lo sabía. Desde esa noche de pago, unos cuantos ceros puesto en la mesa de noche después de estar juntos que para ella significó más sentirlo que por trabajo, pero sabía que era un hombre prohibido por lo que en silencio dejaba que tiempo curara ese sentimiento. 

miércoles, 14 de julio de 2021

CAPÍTULO 20

AL CAER EL ATARDECER

La brisa fresca se enredaba entre las palmas que la hacían mover de un lado a otro, ya el sol se había ocultado y se podía sentir como las olas rompían en la arena. En la mesa se encontraba dos copas de vino rojo y Gabriel esperaba a Regia.

La mirada de Gabriel se perdía en el horizonte del mar, y recordaba a Stephanie, en los tantos momentos que observaban juntos el amanecer; no la podía sacar de su mente. En ese instante, pensó en huir, tenía la oportunidad de hacerlo de una vez y olvidar todo, para volver empezar al lado de Stephanie porque nada se lo impedía, puesto que Ignacio no encontraba cerca. Se imaginaba reencontrarse con Stephanie, caminar lentamente hacia ella, de una vez por toda y darle el beso que los dos anhelaban y deseaban pero que nunca se lo dieron por sus promesas puestas en marcha. Gabriel recordaba la sonrisa de Stephanie y una sonrisa aparecía en su rostro. Era lo único bueno que le había pasado en estos últimos tiempo.

No pasó mucho para que Regia llegara con un vestido largo color salmo de seda y en sandalias, la brisa pegaba tan fuerte que se iba a un lado al igual que su larga cabellera. Gabriel se levantó, se acercó hacia ella le tomó de la mano y le dio un beso para luego darle otro en las mejillas. Gabriel sabía el porqué había sacrificado ese amor, por lo que cayó en cuenta que su venganza tenía que seguir adelante. Era tan fácil quitarle la vida a Regia en ese momento, estaba tan vulnerable que hasta podía descargarle el arma encima y huir pero no valía la pena ir a la cárcel puesto que tenía la esperanza de estar junto a Stephanie. Era mejor segur el plan como lo había cuadrado

-¡Estás bellísima Regia!

-Gracias… pero lo dices por decirme o es verdad

-Cree en mi palabra…

-Todavía me cuesta creerte Gabriel…

-Necesito que confíes en mí…

-Es una linda noche para festejar, quiero celebrar nuestro encuentro…

-No diría lo mismo, no tengo nada que festejar, sabes bien el porqué estoy aquí contigo.

-Solo quiero hacer las paces Gabriel, estoy convencida que podemos hacer una bonita pareja, puedo llegar amarte y darle el puesto que te mereces.

-No quiero nada Regia, solo quiero mi libertad, que me dejes ir.

Regia agarra la copa mira el vino y luego dice:

-Vamos Gabriel, dejemos la tristeza y brindemos.

-Sínica

-Dime lo que sea pero esta noche quiero brindar por nuestro amor, dime lo que sea pero esta noche es de los dos.

Por alguna razón Regia empezó a llorar, una lágrima tras otra recorrían sus mejillas.

-Solo brindemos, por ti y por mí….

Gabriel la miraba y se extrañó de la reacción de Regia, nunca la había vista tan vulnerable, por lo que un momento sintió lástima. Por lo que pensó “Pobre mujer que es infeliz, que nunca podrá ser feliz”

-Y qué vamos a brindar

-Por nuestro amor

-¿Qué amor Regia? Tú no sientes amor por nadie, eres tan fría que no sabes el significado del amor.

-Aunque tú no lo creas también sé amar

Regia se tomó la copa de vino y siguió con la botella en la cual se la llevó a la boca y le dio un sorbo.

-Yo te quería mucho Gabriel…

-Me quería y me querías matar –Gabriel empezó a reír con ironía.

-Claro que te amé, pero no soporté tu traición, yo lo pido fidelidad, solo eso, no pido mucho Gabriel, es tan difícil entender que necesito gente en quien confiar.

--tú no sabes amar

-¡Claro que sé amar!… Te voy a contar que una vez amé tanto y mucho, lo sabías… quiero contártelo y lo amé más que ti….

Gabriel se extrañó y quiso saber más.

-¡A quien amaste!

-Te lo voy a decir pero no le digas a nadie...

Regia se levantó y se dirigió hacia la silla de Gabriel y le susurró al oído:

-A ese hombre que también me amó pero ya no está conmigo.

-¡De qué hablas!

-Hablo…

En ese momento, Gabriel se llevó la mano a su espalda y tomó el arma, sabía que se refería a él, por lo que se enfureció y lo dijo:

-Es tu turno Regia… es momento que empieces a pagar.

Regia lo miró, se quedó quieta y no perdió el estribo:

-Imbécil, eres un imbécil Gabriel… pero terminaré decirte que ese hombre no eres tú, ese hombre era un caballero… ese sí que besaba muy bien y mi corazón saltaba de alegría.

Regia sin hacerle caso omiso a Gabriel toma otro sorbo de la botella y agrega:

-¡Sabía que ibas a intentar a matarme Gabriel! Pero sabes qué, esta vez estoy indefensa, no tengo ninguna carta entre mis mangas, acaba con mi vida, ya en este momento no me importa nada. Es mejor que sea en tus manos que en manos de otra persona, además lo he esperado todo este tiempo,

Gabriel apuntó a Regia, mientras ella sonreía. Abrió sus brazos y siguió:

-Acabas conmigo, esos detectives inútiles, todo este tiempo le he dado pista para que me atrapen y no lo hacen ja ja ja… grito un auxilio para que me atrapen y no lo hacen ja ja ja… tantas pistas y no lo ven… acaba tu Gabriel con este sufrimiento ya no quiero vivir.

Gabriel apuntó a su pecho, justo en su corazón, y accionó el arma y de pronto se escuchó una detonación, dos y tres detonaciones.

SI LA HAN VISTO

En los restaurantes más fino de la ciudad se le ha visto disfrutar el menú del día. En peluquerías, centro comerciales y hasta en los parques muy cercanos. Es la información que ha recibido Javier, después que Ignacio habló para a buscara el paradero de Karen.

Y la única noticia que obtiene Javier son informaciones viejas, como si ha alquilado una habitación por quince días o que estuvo es tal hotel pero jamás de su ubicación exacta.

Javier perdía la paciencia y se obsesionaba por encontrarla, pero ella no dejaba pistas, nadie sabía su nombre ni referencias, solo que se llamaba Karen y que dejaba buena propina

Mientras Karen por su parte camina lugares desconocidos, como siempre lo había hecho. Recordaba sus vivencias con Rafael que fue lo más cercano que tuvo y tendría en su vida en tener una vida estable a hombre que la amaba pero que no se arrepiente haber huido, ya que dejaría de ser ella misma.

Mientras tanto, sin saber dónde y cómo llegó a la casa de Kali. Quizás la coincidencia tal vez, de girar en el mismo circulo de una historia que se repite y que a unas cuantas casa vive Kimi y Javier.

Tanto buscar Javier a Karen de un lado a otro; en una búsqueda pertinente de noche y día recorriendo la ciudad y Karen se encuentra más cerca de lo que él se imagina.

Fuera de lo normal Kali sintió compasión de esta chica que le recordaba a Karla por quien todavía lloraba su partida. Karen de alguna forma se apoderó de las pertenecía de Karla y se sentía a gusto de esa casa.

LA SALIDA

En la madrugada en la cama Kimi no dejaba de pensar en Diana, recordaba sus manos temblorosas, en esas manos que recibió a ese bebé y las promesas de cuidarlo, no podía dormir. Se movía de un lado a otro. Y en esa noche de lluvia en ese pueblo donde prometió dejar al recién nacido en buena familia. No dejaba de ver el rostro de Diana y el remordimiento la carcomía lentamente. Por lo que se levantó se cambió de ropa y se marchó en buscarla.

 
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