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martes, 13 de julio de 2021

CAPÍTULO 19 IV

 ALGUIEN SE LEVANTA

Joe aprendió sucesivamente y sin parar cómo funcionaba el negocio de los hoteles, como la recepción de turistas, promociones, campamentos, las cuentas y el increíble trato con los empleados. Todos los empleados lo querían, y le prestaba atención a su voz y don de liderazgo.

Era fácil llevarse bien con él, mientras que con Regia apenas si le hablaban, pues el ser presumida era más fuerte que ser humilde. Eso le enfurecía cada vez más a Regia. Y aún cuando Regia trataba a Joe como un empleado pues para él le era indiferente. Lo único importante para Joe era salir adelante y demostrar que podía con el trabajo y demostrarle a su padre que merecía su apellido.

QUIERO LA VERDAD

Kimi se encontraba en sus sesiones cotidianas. Por un lado se encontraba la esperaba una mujer que sospechaba que su esposo le era infiel, mientras que por el otro un grupo de jovencitas quería saber su fortuna, más allá varias señoras enfermas querían que Kimi desapareciera su malestar.

Apenas si empezaba el día por lo que Javier se encontraba recostado en su sillón mirando la televisión.

-Mujer calla un poco. Con tus bullas no me deja oír…

-Estoy trabajando Javier, si no te gusta vete a tu taquería.

-Estoy descansando mujer…

Javier hizo una pausa. Se levantó de su sillón y se dirigió a la nevera:

-¿Cuál es tu salidera por las tarde? Tú crees que no me doy cuenta, mientras yo me parto el lomo vendiendo tacos, tú te vas para yo no sé donde… vamos dime para dónde vas mujer…

-Ya te lo he dicho, son pequeños trabajos que me han salido Javier, no tienes por qué dudar

Javier saca una cerveza de la nevera, la despata y luego dice:

-Para mí es que te traes algo en manos… no será Kimi que el viejo Rafael te está dando dinero

-No, cómo crees Javier, cómo lo crees… y me haces el favor no le digas viejo a ver si respeta…

No pasó dos minutos cuando, tocaron la puerta. Javier abrió:

-Mira pues, pájaro de mar por tierra

-Necesito hablar con Kimi

Miren pues, pasa adelante, será que tienes un minuto para un baile para mí…

-Tienes dinero, sabes que así  te bailo Javier.

-¡Ah! Bueno, completo no, pero podrías hacer una excepción conmigo…

-Nunca tienes dinero Javier, tan tracalero como siempre… déjame pasar que quiero hablar con kimi…

Era Diana quien se encontraba nerviosa. Movía sus manos de un lado a otro y sus labios temblaban. Diana pasó adelante y se dirigió a la habitación donde se encontraba Kimi que al verla se echó hacia ella:

-Lo sé todo, siempre lo supe pero nunca quería aceptarlo.

-¿De qué hablas Diana?

-Hablo de mi hijo. Siempre lo supe y solo necesitaba comprobarlo y ya lo sé.

-Vamos Diana cálmate, cómo lo supiste…

-La noche de la recepción de Rafael, con sus palabras lo confirmó. Ahora solo me falta tú que me confirmes si es o no es.

-Sí, sí, sí lo es…

-Explícame Kimi porqué, porqué…

-No tenía otra opción, era eso o un orfanato

-Nunca Kimi, nunca te lo voy a perdonar, son unos monstruos… Regia me tiene en sus manos, desde que lo supe no me deja en paz. Esa mirada, la forma como me habla, tengo miedo Kimi.

-¿De qué hablas?

-Que no aguanto más, es el diablo, echo persona, me tiene atrapada en sus manos.

Kimi tomó por los brazos a Diana y cambió su rostro por una persona más fría y distante:

-Sí, sí es mala, muy mala y las dos estamos en sus manos. Eso es consecuencias de nuestros errores.

-No quiero ser parte de esto Kimi, me estoy volviendo loca, no puedo ni dormir…

-Así como lo hacemos cada noche vas a dormir y guardarás silencio.

-No, no, no… quiero ser parte de esto.

-Mejor me voy… será mejor irme lejos… te pido que le explique a Xavier,  porque yo no quiero ser parte de todo esto… yo me voy, nunca más me verás.

JUNTOS A LA PLAYA

Gabriel se miraba al espejo y pasaba sus dedos por las cicatrices, cerraba sus ojos y recordaba esa noche nefasta, recordaba las apuñaladas, una y otra vez, y estaba seguro que Regia era la rosa roja pero que no podía desenmascararla porque quería vengarse y lo haría en nombre de Karla, Daniel, Marisol, el sacerdote Claudio y cuántas más personas quien ella le quitó la vida, por lo que se puso su reloj, se acomodó su camisa y detrás de ella su arma, y salió de la habitación a quien encontró a Ignacio.

-Te envió Regia a cuidarme…

Ignacio no dijo palabras.

-Acaso no tienes vida propia.

Ignacio lo miraba de arriba abajo.

-Vamos Ignacio… no tienes permiso de hablar conmigo, eres su marioneta, dime algo…

Ignacio que se llenaba de impotencia con ganas de golpearlo pero se aguantaba. Mientras Gabriel con prepotencia le daba por el hombre y lo provocaba:

-Vamos Ignacio reacciona, tu puedes decidir por ti mismo. Esa mujer te está consumiendo, te utiliza…

Sin embargo, en la mente de Ignacio solo le pasaba la imagen del rostro de Lupe, la extrañaba, sus ojos, sus besos, sus caricias y sus abrazos. Y cada vez que Gabriel le tocaba Ignacio sentía correr por sus venas mucha ira.

ADIOS MARTÍN

Esa noche en la funeraria, estaba colmada de gente por todos lados. Los padres de Martín se encontraban desconsolados y maldecían mientras prometían vengarse de la rosa roja. Al igual que Helena en brazos de Xavier no paraba de llorar mientras que también juraba vengarse. Por su parte Stephanie pasaba su dolor de manera diferente. A un lado del gentío, decidía como se tendrían que distribuir la mercancía, no le daba tiempo de llorar y de pasar su dolor. Hablaba con uno y discutía con otro, era tan fácil llevarse bien con esa mujer de vestido negro de botas de tacones altos y una cartera de mano. Parecía tan sencilla que nadie sospecharía que ya era la líder de la mafia.

lunes, 12 de julio de 2021

CAPÍTULO 19 III

SILENCIO

Mucha tensión se había formado en la iglesia, la gente comenzaba a murmurar, y Rafael a impacientar, a pesar de caminar de un lado a otro, tenía la esperanza que Karen se apareciera, miraba el reloj y empezaba a llamarla pero ella no respondía. Joe se acercó y le dijo:

-¿Qué se va hacer?

-Esperar Joe, no nos queda de otra.

En eso llegó el carro en donde se supone que llegaría Karen y Rafael sintió un alivio. Una sonrisa mostró sus labios, vio bajar a Ignacio y que caminó hacia él, sin abrir la puerta trasera de la limosina por lo que supo que Karen no estaba allí.

Ignacio le susurró algo en el oído, y Rafael caminó hacia el cura en donde esperaba para luego tomar el micrófono y decir:

-La novia no llegará.

La gente comenzó a murmurar con las palabras y oraciones de lamentaciones, para luego oír de Rafael:

-No desperdiciemos la noche, sigamos al festejo, pues para eso fue realizado la fiesta, vamos y celebremos.

El público para no hacerle desprecio a la invitación de Rafael se dirigió al club, mientras salían por grupos de la iglesia.

Mientras tanto Ignacio le decía a Regia en discreción:

-Se escapó Regia, se fue de la casa, se llevó todas sus cosas…

-Esa desgraciada me las va a pagar –Dijo Regia mientras veía a su padre que se pasaba la mano por la cabeza.

Joe se acercó a Rafael, igual que Regia, y Rafael les dijo:

-La familia del Monte, no se deja caer por pequeños detalles, sigamos adelante, la vida sigue adelante. Siempre con la frente en alto.

Por ahora quiero que vayan a la reunión y hablen alegres con los invitados.

Por un lado el reportero tomaba nota de lo sucedido, en la cual saldría al día siguiente en el periódico “El empresario Rafael Del Monte fue embarcado por la señorita Karen” y más abajo Explicaba “De una forma muy extraña la señorita Karen nunca apareció en su propia ceremonia, mientras el empresario Rafael Del Monte, un hombre importante recibió su primer golpe al enterarse que jamás lo que sería su futura esposa aparecía, sin embargo, este empresario con agallas asumió su desdicha  con alegría invitando a su allegados al festejar su propio embarque, por lo que los invitados disfrutaron una noche de comidas, baile y muchas bebidas”

Mientras Regia al lado de Gabriel y Joe distraían a los invitados en la boda, Rafael se acercó a Diana quien alegre se reía de su desdicha le dijo:

-Te necesito Diana, vente conmigo, vamos a la habitación reservada.

Diana que no paraba de reír de felicidad le contestó:

-No Rafael ésta vez no me vas a utilizar, jamás volveré a tus brazos.

Rafael que estaba lleno de ira y de rabia le contestó:

-Acaso no crees el porqué me buscas, no soy yo Diana… desde siempre supe tu verdad, por eso nunca te tomé en serio… y sabes qué… espero que tu secreto siga bien guardado por tu bien.

Diana quiso darle una cachetada pero como Regia estaba cerca se quedó tranquila y le contestó:

-Me la vas a pagar Rafael algún día.

-Ya no me importas Diana, haz lo que quiera, ya a estas alturas, no me importa lo que hagas o lo que dejes de hacer.

Rafael caminaba sin dirección, y en cualquier conversación que se incluía, terminaban hablando de la desaparición de Karen y de su estado de ánimo, por lo que se dirigió a la mesa y tomó un pedazo de pastel y dijo:

-Disfruten de la fiesta… yo me voy a mi luna de miel… ya es tarde.

Caminó hacia fuera y vio la figura de una mujer esplendorosa, sabía que la conocía, por lo que se detuvo y fue tras ella.

-También te vas a burlar de mí –dijo él al acercarse por detrás

No soy yo quien para burlarme don Rafael.

-Siempre te he dicho que no me llames don Rafael, por favor, solo Rafael.

Ella lo miró con picardía y le contestó:

-Tanto tiempo Rafael…

-Sí, tanto tiempo… sabes que siempre me gustaste, desde aquella vez que tuvimos juntos.

-Nunca me hiciste caso. Además lo nuestro fue solo trabajo.

-Tú siempre pusiste barreras entre los dos. Siempre estuviste enfocada en tu trabajo y no me diste oportunidad de entrar en tu corazón

-¡Para qué! Para que lo rompiera como a las demás chicas.

-No digas esas cosas… mírame aquí solo y destrozado… soy un mendigo del amor.

-Te lo mereces… has roto muchos corazones.

-Quizás me lo merezca, pero no me voy a dejar vencer, pues soy más fuerte de lo que crees…

-Te veo tan chiquitito, pareces un niño que ha perdido a su madre.

-Ven acompáñame… vamos…

-Estoy comprometida...

-No te estoy pidiendo que te acueste conmigo solo que me acompañes en este momento tan duro para mí. Te juro que no te vas arrepentir.

-Solo un rato, no estoy sola… estoy esperándola. Y ya sabes qué…

AMOR ACUESTA

Regia lloraba por ese amor que no pudo ser, lloraba por ese amor en silencio, lloraba por aquella mirada que no vería más, lloraba por esa voz que jamás escucharía, lloraba por la respiración que jamás sentiría. Era tan difícil sobre llevar ese amor que no pudo ser y que le rasgó el corazón.

-Lo amaba Wichito, cómo pudo ser que se fue de mi vida.

Esta vez era Regia quien recostada en las piernas de Ignacio lloraba. Lloraba sin desconsuelo por el amor de Martín, jamás había sentido tanto amor por alguien como a él, pero el miedo corría por sus venas  y no se daría la oportunidad, por lo menos una vez en su vida perder el control. Era mejor lo que hizo así tomaría las riendas de su vida.

-Ya basta de lágrimas Wichito, borrón y cuenta nueva. Yo soy Regia Del Monte. Y seguiré adelante.

Regia se secó las lágrimas, se levantó del suelo y se miró al espejo.

-Gabriel hará que vuelva ese sentimiento que necesito para olvidar a Martín. Me levantaré como siempre lo he hecho, siempre firme.

Ignacio que guardaba silencio le respondió

-¿Qué quieres que haga?

-Mañana quiero que prepares una cena para nosotros dos junto a la playa, solo nosotros dos.

-Estás segura

-Sí, muy segura.

APACIGUAR UN POCO MÁS

Helena se había interesado de la forma tan vil cómo su hermano murió. Jamás habría pensado que sería una muerte tan cruel. Estaba consciente que en algún momento moriría por el trabajo que realiza pero jamás pensó que sería en manos de la rosa roja. Por lo que surgían muchas preguntas. ¿En qué momento su hermano se relacionó con la rosa roja? ¿Quién sería ese personaje? ¿Por qué lo mató? ¿Qué hizo?

Helena no paraba de llorar. Martín era quien la acompañaba a todos lados, eran inseparables, era el más objetivo y decisión en toda familia. Cómo Martín puso dejarse matar de la forma más tonta. Helena comenzaba a pensar y pensar y llegó a la conclusión que la única forma para que lo maten de la forma como murió era a causa de una mujer.

Helena no podía conciliar el sueño, mientras que Xavier buscaba la forma de consolarla. Quien también se hacía preguntas. ¿Quién en realidad es Helena? ¿Por qué Stephanie había cambiado? Por lo que comenzó averiguar pero no tardó mucho para que se enterara del trabajo de familia.

Ya no había vuelta a tras, pues estaba enamorado de Helena, era su consuelo, su amiga, su novia. En estos momentos no la dejaría. 

sábado, 10 de julio de 2021

CAPÍTULO 19 II

NUEVOS SABORES     

Era una luna clara, sin nubes pero tampoco sin estrellas, pero se veía muy clara, ella la miraba y no dejaba de pensar. Eran pensamientos distantes y sin emociones.  Los destellos de la luna pegaba en su rostro, se sintió rozagante y juvenil. De sus labios apareció una sonrisa un poco menuda y pasó su mano por su mejilla izquierda.

-He pensado mucho en ti… ¿Te encuentras bien Wichito?

-Sí Regia, me encuentro bien.

-¿Por qué hiciste eso?

-¿Qué hice?

-Lo que usted y yo sabemos... no es necesario que lo mencione.

-Ella me ama, y lo va hacer hasta la eternidad.

-No era necesario Wichito, no era necesario quitarle la vida a una extraña.

-No es una extraña, es mi novia y la amo hasta morir.

-Has cambiado mucho Wichito… está perdiendo el control y pues, usted y yo nos merecemos discreción

-Sigo siendo el mismo… solo que nadie más volverá hacerme infiel siempre será mía… a esa mujer la amo con todas mis fuerzas y no permitiré que me abandone…

-Explícame Wichito

-Soy el hombre que te conoce, el hombre que te cuida, el hombre que te ha puesto el lugar que mereces… lo que ha pasado con Lupe es mi asunto…

-Ven aquí Wichito… como has cambiado

Ignacio  fue a la ventana en donde se encontraba Regia.

-Arrodíllate a mis pies.

Ignacio se levantó y se arrodilló a los pies de Regia y ésta pasó su mano por su cabeza.

-Sabes que si no fuera por el amor que te tengo, no estuviera respirando en este momento, no quiero que vuelvas a cometer un error como ese Wichito, no más errores, te he dado Wichito y me pagues con tus locuras.

Ignacio agachó la cabeza y abrazó los pies de Regia, mientras Regia agregaba:

-Me siento tan dolida por tu error, sabes cuánto me va a costar todo eso, lo sabías, mi corazón está tan triste… te quiero aquí conmigo, consciente de tus actos, no vuelvas a cometer más errores.

Ignacio le besó las piernas.

-No más Regia, sabes bien que me tienes, soy tuyo en cuerpo y alma, eres mi diosa y mi ama.

-Así me gusta Wichito, así me gusta… levántate por favor y no más.

Ignacio se levantó sudoroso, tembloroso y luego Regia le dio un beso en la frente.

-Y no lo dudes Wichito que te amo muchísimo… por ahora deseo que no pierdas de vista a Gabriel.

Ignacio salió de la habitación.

Regia se soltó el cabello, lo partió en dos mitades, tomó su cepillo para luego pasárselo por un lado y al mirarse en el espejo vio que detrás de ella estaba Martín. Ella se asustó pero siguió siendo tan fría como siempre.

-Y tienes que interrumpir mi privacidad para verme.

-Hago lo que se me dé la gana.

El se acercó y ella escapó de sus brazos.

-¿Y quién te crees que eres?

-Soy el hombre que amas, soy el hombre con quien sueña, soy el hombre en el cual no puedes vivir.

Martín la buscó y le agarró de la mano llevándola hacia su cuerpo para luego aprenderla con la otra mano y así darle un beso. Regia soltó el cepillo y le dio una cachetada pero él no dejó de besarla para luego ella corresponderle.

-Me podrás maltratar todo lo que tú quieras pero no puedes negar que sientes algo por mí.

-Estoy comprometida.

-Ese hombre no te quiere como lo hago yo Regia… te puedo hacer muy feliz si me lo permites, mira… estoy aquí para amarte, dame la oportunidad de amarte.

Regia lo miró a los ojos y por un momento pensó en dejar todo para estar con él, porque quien sabe Dios, si de verdad serían felices, de tener una casa, un hijo o dos, dejarían esa vida para irse al otro mundo donde nadie los conozca y empezarían una nueva vida, los dos juntos, porque se aman, era la única realidad. Porque al fin y al cabo ambos corrían riesgo, él con su vida criminal y ella llevaba a cuesta un pasado que la seguía a todos lados. Era mejor empezar de nuevo, con mucho amor, uno por el otro.

-Lo sé Martín, lo sé… y sé que me amas como yo a ti… y sí quiero hacer una vida contigo para toda la vida.

Martín rozó su nariz con la de ella y siguió con un beso en la frente. Ella lo abrazó fuerte y él pasó su mano por el hombro hasta bajarle el brezier y seguidamente le besó el hombro, mientras ella seguía abrazándolo muy fuerte, tan fuerte que el sintió un puñal en la espalda.

Detrás de Martín se encontraba el hombre de negro, quien luego con una cuerda sujetó el cuello de Martín mientras él veía a Regia y no paraba decir:

-¿Por qué Regia? ¿Por qué Regia? ¿Por qué Regia?

-No lo sé, estoy confundida, te amo Martín, te amo tanto, pero tengo miedo, mucho miedo, no lo sé…

Martín trató de sacar su pistola pero no le dio tiempo. Y al poco rato dejó de respirar y el hombre de negro cayó en el suelo agotado, porque terminar con la vida de Martín no fue tan fácil, además que tenía mucha fuerza pero poco a poco se fue desvaneciendo.

DE BLANCO

Solo un reportero permitido por la familia se encontraba esperando en la iglesia, aunque ya se sabe que después de todo otros aparecerían. Comenzaba a llegar los invitados, entre ellos Diana quien vestía toda de negro, un lazo blanco el cabeza al igual que el cinturón cartera y zapatos, la acompañaba Raquel quien se había convertido en su fiel compañera.

Más allá, Joe quien era el padrino de la boda y Regia, quien todavía no aprobaba la boda. Esta vez Ignacio se quedaría en casa por órdenes de Regia para cumplir su cometido.

Rafael esperaba emocionado en la puerta de la iglesia a la novia. Vio llegar a Stephanie en representación de su familia quien se bajó de su limosina siempre con su vestido largo con una raja en cada pierna y todo pegado al cuerpo y esta vez era un azul brillante con un lazo en la cintura.

Rafael cuando la vio, no pudo creer que esa fuera esa mujer que había visto en el bar; ya no era la niña inocente de ojos risueños sino de ojos vivaz y brillantes.

-Don Rafael, en nombre de mi familia y el mío propio reciba mis felicitaciones.

Al entrar en la iglesia Stephanie pasó por la alfombra roja y no pudo evitar la mirada de los presentes. Ella se sentó al lado de Gabriel. Mientras Joe desde al lado del atrio más hacia la derecha no la dejaba de mirar.

Ella sin mirar a Gabriel se persignó. Por dentro ella temblaba de miedo al verlo pero jamás perdonaría que él jamás la buscara y mucho menos no haber cumplido su promesa

-¿Cómo le va Gabriel? –dijo ella sin mirarlo.

Gabriel que no se había dado cuenta que era ella se asombro.

-Stephanie.

-Sí soy yo… y no se olvidó tu promesa… me dijiste que jamás me dejaría.

-Jamás te dejé.

-Tus palabras en estos momentos valen poco.

-Stephanie te busqué por todos lados y no te encontré.

-Con permiso me retiro.

-Stephanie por favor

Ella lo miró por unos segundo luego se fue acompañar a Diana y Raquel. Mientras que Regia no dejaba de observar lo que pasaba por lo que Gabriel no tuvo otra opción que quedarse en su puesto.

DE ACUERDO A LAS ÓRDENES

En casa Ignacio se preparó, se repetía en su mente todos los pasos a seguir para eliminar a Karen.

-Todo debe salir bien, en éste momento está en su cuarto –repetía Ignacio

Tomó su cuchillo y le dio un beso, se miró a varias veces a los espejos de su cuarto y se pasó el cepillo con cuidado por su cabellera que se había colocado algo de fijador.

-Todo va a salir bien.

Abrió la puerta y caminó por el pasillo, subió las escaleras, y tocó la puerta pero como nadie respondía, la tiró con fuerzas. En la alcoba no había nadie. Se dirigió al baño y estaba vacío.

Era imposible que Karen se dirigiera a la iglesia sin él. Inmediatamente abrió el closet, y estaba solo algunas prendas, no se encontraban las joyas ni su cosas personales, pues, inmediatamente salió de la habitación y buscó por todos lados sin encontrar una huella de la novia. Ignacio no le encontraba explicación por lo que se dirigió de inmediato a la iglesia.

CUPIDO

En una terraza cualquier y en cualquier lugar de la ciudad, el más romántico paisaje se encontraba el cuerpo de Martín parado por unas cuerdas, entre el escenario vestido de griego, una túnica, corona y un arpa en la mano, la espada en mano y en su espalda entraba una flecha y que salía en su corazón todo machado de sangre seca. A los lados dos pergaminos de corazón rojo y la firma que decía la rosa roja. Y en su pecho decía “todo por amor”.

Mario al ver este escenario, afirmó sus sospechas, pues todo fue una trampa, pues el asesino en serie nunca fue atrapado, que en todo este tiempo solo fue dormido, es decir, que dejo de matar.

Erika y Marisol solo fueron víctimas y cómplices de tales crimen, que este asesino utiliza a la personas a su manera.

Que Lupe le había dado la mejor de las pistas y era que el asesino estaba en la casa Del Monte, y que lo más probable Lupe había muerto por ese descubrimiento.

La impotencia de Mario comenzó a deprimirlo que más que personal, se encontraba involucrada su novia, cayó en ira y cada vez perdía el control por lo que los inspectores Juan y Benjamín se unieron al caso.

Mario comenzó a romper objetos y no paraba de llorar, y aún que lo sacaron del caso jamás lo dejaría.

viernes, 9 de julio de 2021

CAPÍTULO 19

SI TE DEJO ENTRAR

Esa noche, Gabriel no dijo palabras y se dejaba llevar por lo que decía Regía, tan cortés, amable y cariñoso

-Gabriel había perdido el conocimiento, pero lo importante es que aquí está con nosotros compartiendo –Dijo Regia en la cena

-Pero, ¿Dónde estuviste en todo este tiempo Gabriel? –Preguntó Rafael

-Fuera de la ciudad con unos parientes  Don Rafael.

-Y porqué no te comunicaste con nosotros.

-Creí que no fuera lo prudente, lo mejor era mantener la distancia.

Rafael, tenía más preguntas que respuestas pero para eso estaba Regia para apaciguar todas aquellas dudas que su padre tenía.

-Ya, ya, ya, ya basta de pregunta padre, lo importante es que está de regreso y a mi lado.

Regia agarró de mano a Gabriel y él trató de soltarse pero Regia le apretó la mano.

-Padre, tendrá su trabajo de siempre con nosotros verdad.

-Claro que sí hija, tu sabes bien que es así

-Viste Gabriel, que tienes todo con nosotros otra vez.

Gabriel había vuelto a su puesto original, y en los encuentros sociales Regia aparecía tomada de la mano con él.

DESPUÉS DE TODO

Stephanie que le había tomado cariño a Gabriel, y quien le había prometido cuidarla se sintió traicionada. A la misma vez recordaba las palabras de Gabriel y sus promesas de estar siempre con ella, por lo que le causaba duda que si estaba bien, porque jamás se habría ido sin despedirse. Mientras por otro lado recibía presión de su familia para que volviera a casa.

Estaba sola y sin protección, desconsolada y desamparada. No sabía qué hacer hasta que vio a las páginas sociales a Gabriel y Regia tomados de manos. Y llegó en sus pensamientos que Gabriel había preferido su venganza que estar con ella.   Por lo que decidió irse con su familia. En su casa la esperaba Helena y Martín quienes la recibieron con una cena familiar en la que se encontraba Xavier.

Stephanie se asombró al mirar a Xavier junto a Helena. Stephanie que tenía tiempo conociendo desde hace tiempo a Xavier le dijo:

-¿Qué haces aquí Xavier?

-Eso mismo pregunto yo

Soy la hermana de Helena

-Y yo su prometido…

Stephanie asumió que Xavier no sabía a lo que se dedicaba la familia pero tampoco se lo diría. En ese tiempo la familia se habían apoderado del cartel del oeste, quien Martín con astucia infiltró su gente al otro bando y descubrió sus estrategias y todo el sistema de trabajo para luego masacrar a todos aquello que se interpusiera en su camino, sobre todo a los líderes.

Ahora con más responsabilidades Stephanie aprendería como llevar el trabajo que cada día necesitaba de su liderazgo, se había convertido en una maga de la mafia. Lo llevaba en la sangre, por mucho tiempo que había tratado en no involucrarse a ese tipo vida, pues ya ahora estaba a la cabeza de un gran grupo de hombres y mujeres bajo su tutela, y quienes hacía lo que ella ordenara.

Xavier miró el otro lado de Stephanie quien llevaba un vestido verde claro brillante muy largo con dos rajas en el lado de cada pierna que le hacía notar su piel trigueña. Tenía la misma mirada de Helena y Martín. Los tres de la misma sangre y el mismo poder.

Era pocas veces que Xavier llegaba a su casa y se veía más involucrado en omisión a los actos ilícitos de la familia. Siempre haciéndose la pregunta que habría sido de su vida sin el cariño de Helena quien lo protegía y lo cuidaba mucho.

Helena que delante de su presencia hacía notar una mujer decente, tranquila y sumisa pero al momento de entrar en acción pues llevaba las riendas y tomaba  grandes decisiones y si tenía que matar lo hacía.

-Te amo Helena –Decía Xavier

-Te amo más.

Helena se había enamorado de Xavier desde el primer día que lo vio, supo que sería su esposo porque ella obtiene lo que desea, por las buenas o malas, pero que en esta ocasión no fue necesario obligarlo a que la quisiera porque era correspondida.

UNO Y DOS

Cada día para Uriel se le hacía imposible sostener el bar. Después que había perdido a Gabriel, seguidamente de Stephanie, y al fin, David le había dado un ultimátum que trabajaría hasta final de mes y que se llevaría a Raquel pues se sentía devastado. Por su parte Delia recibía invitaciones por todos lados, quien estaba a flor de su vida y no la perdería por estar con un hombre que jamás la supo valorar, sin embargo, seguía esperando que Uriel volviera a ser el hombre de antes. Aquel jovial hombre lleno de energía y picardía que deseaba comerse el mundo.

-Raquel todavía no se va, Diana jamás nos dejaría, yo también podría doblar mis baile –decía ella para animarlo

-Solo necesitamos a don Rafael de nuestro lado, buscaremos otras chicas, con nueva vibra, que tenga ese toque especial.

-Así me gusta Uriel. Siempre hemos llevado este negocio entre los dos… vamos anímate, una más, una menos, qué más da, pues somos nosotros dos.

El aviso en el bar seguía puesto.

LO QUE SE AVECINA

Los preparativos de la boda había empezado. Rafael había dispuesto el gran salón del club Ítalo, Aunque quería algo sencillo y discreto pero Karen lo quería todo. Por lo que el organizador de boda le había sugerido los mejores jazmines, el pastel, el vestido, el baile y todo aquello que acarrea en la boda.

Karen ya vivía en la mansión, y tomó posesión de la habitación principal. En el desayuno que era costumbre encontrarse la familia por lo que ese día se encontraba, Regia, Ignacio, Gabriel, Joe, Karen y Rafael.

Karen y Gabriel, apenas si cruzaban palabras porque Gabriel se sentía vigilado por Ignacio y no podía advertirle de lo cruel que era esa familia. Mientras que en el corazón de Regia crecía un odio hacia Karen y no soportaba verlo con su padre, por alguna razón presentía que no era de fiar. Pero en realidad ninguna mujer era suficiente para su padre.

LA AUSENCIA

La preocupación de Mario por Lupe era evidencia, pues, tenía días sin saber de ella. Por lo que fue a casa de sus padres que también estaban preocupado por ella y que no tenían idea de su paradero. Por lo que Mario se dirigió a la mansión Del Monte y que no obtuvo respuesta de Maxi.

La última noche que había hablado con Lupe, la notó preocupada y distante, y aunque le había dicho que no la molestaría pues no podía resistir sin saber de ella.

-Seguro que se enamoró y se fue con otro hombre –dijo Ignacio irónicamente

Mario con indignación le contestó:

-Jamás lo haría sin avisarle a sus padres.

-Cuando existe amor, no existe más nada… solo amar –siguió Ignacio.

 

 

 

 

 

 

 
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